Me gusta leer Biografías de gente relevante de cualquier época de la historia. Sus vidas, sus hazañas, sus logros, sus fracasos reiterados seguidos de sus éxitos puntuales me inspiran, me motivan, me ayudan a pensar que si ellos lo han conseguido yo también puedo, a menor escala, pero seguro que también puedo llegar donde me proponga. La mayoría de personas de las que leo su vida, las intuyo felices, satisfechas, como si hubieran sido capaces de encontrar el camino a seguir, su misión en esta vida. Saber para que hemos nacido, saber cual es la misión de uno, sentirse fluir con lo que se hace, ser capaces de hacer de nuestro trabajo diario un hobby o de nuestro hobby un trabajo renumerado, es algo que cada cual debería descubrir dentro de su propia vida. Leyendo sobre Steve Jobs, encuentro su famoso discurso de graduación en la Universidad de Stanford que pronunció en junio del 2005 y del que extraigo:
“A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para la gente que queréis. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. “
Y tal vez todo sea tan sencillo como ir donde el corazón nos lleve, hacer lo que nos gusta, lo que nos alegra, lo que nos hace felices y así encontrar esa manera de llenar la vida solo con cosas geniales que a la vez nos aporten un beneficio económico suficiente como para vivir sin preocuparnos por ese detalle material que es Don Dinero. Y que ese Señor se convierta en un detalle ínfimo, un añadido, un extra dentro de un día a día donde cada cual consiga fluir en todos los aspectos porque sabrá, finalmente, cual es su misión en esta vida.