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10 de diciembre de 2011

Viento del este, viento del oeste. Kolam



Una persona que me quiere bien, cada vez que constata que  la tristeza, el agobio o un mal día perturban la sonrisa de mi rostro,  me repite incansablemente “Tú construyes tus días, como sea tu día depende de ti”. Realmente es así de simple y complicado a la vez, ser consciente de que cada día que la vida nos brinda podemos pintarlo de tonos oscuros o alegres, todo depende de cada uno.
Hay una tradición hindú que escenifica a la perfección este concepto; el kolam. En muchas aldeas hindúes es habitual ver personas barriendo el suelo del portal de su casa al despuntar el sol. Lo limpian, lo alisan si es de tierra, cogen tizas blancas o de colores, tierra de diferentes tonos,  pintura,  hojas de distintas plantas, palitos o materiales que tienen a mano y dibujan formas geométricas, a veces florales, con círculos o espirales. Imágenes que aparecen dejándose llevar por su inspiración. Los kolam, estos recreativos dibujos que nos recuerdan a los Mandalas, los realizan mientras meditan, dan las gracias y la bienvenida a un nuevo día expresando así que se sienten agradecidos por la oportunidad de vivir veinticuatro horas más. Pero por bonito que les haya quedado el dibujo de bienvenida a un nuevo día, lo que hacen a la mañana siguiente cuando el sol despunta, es borrar el dibujo que tan cuidadosa y creativamente había realizado el día anterior. Se desprenden de él y crean uno de nuevo para el nuevo día que acaba de empezar.
Es una metáfora de la vida. Por maravilloso que haya sido el día anterior, por bonito que sea el dibujo de ayer, si nos aferramos a lo que hemos vivido no construimos nada nuevo en el día actual. Debemos desprendernos del dibujo anterior, guardarlo en la memoria, en el corazón, sabiendo que cada día tiene su propio dibujo y que nosotros mismos debemos construirlo. Kolam es renovación diaria, inaugurar y celebrar la vida. Nos quedamos con la parte intangible del aprendizaje, de lo maravilloso que ha sido y a partir de aquí seguimos avanzando sabiendo que cada día es único y que nunca habrá otro igual.

13 comentarios:

Samotracia dijo...

¡¡Qué bonito!! Me ha recordado los dibujos de nuestra niña apadrinada en La India.
Gracias Layna. ;-D

PEPE CAHIERS dijo...

Hay que vivir como si cada día fuese un regalo, al fin y al cabo es lo que tiene nuestra limitada carga vital.

Layna dijo...

Samotracia. Me alegra que te guste!!! ¿tienes una niña apadrinada en la India? debe de ser genial recibir sus dibujos y experiencias. Un beso

Pepe. La teoría yo me la sé tooooda, pero ¿y en la práctica? pues se me olvida demasiado a menudo que cada día es un regalo... y ando buscando "algo" que me lo recuerde cada amanecer.
(Anoto en mi lista "limitada carga vital") Un abrazo

Labidú dijo...

Precioso texto Layna!!! Es cierto todo lo que dices: tenemos que vivir cada día con ilusión y al máximo. Tagore decía que si lloramos la luz del sol no nos percataríamos de la belleza de las estrellas... Pero, en ocasiones, la noche es tan oscura...Y otras veces nos cuesta tanto borrar un bello dibujo... Besinos

Sory Escudero dijo...

Ahora está de moda eso de "desaprender", me gusta poder seguir avanzando y construyendo nuestro camino de colores día tras día.
Un beso

El Tirador Solitario dijo...

La filosofía oriental nos regala actitudes de ese tipo, que a nuestra cultura a veces nos choca...pero es cierto que a veces, o casi siempre, hay que pararse, respirar...y tomar la perspectiva justa de las cosas...que fácil, y difícil al mismo tiempo!!!

María Beatriz dijo...

Muy buen texto Layna!
No conocía la costumbre de los Kolam.

Yo tampoco logro aún estar íntegramente en el momento presente...!
Gracias por compartir.
Besos

Maeglin dijo...

Sabia que estos dibujos me recordaban mucho a algo y no le ponía nombre hasta que te lo he leido a tí: Los mandalas.

Actitud valiente la de obligarse a ser mejor todos los días, o mejor dicho a buscar lo mejor de cada uno de los días, por bien que hayas vivido el anterior.

A-B-C dijo...

¡Qué hermosa costumbre!

Blog A dijo...

Bonita forma de ver la vida, todos los días dibujarnos de nuevo.

Sergio dijo...

Voy a una academia de dibujo y pintura y la mayoría de trabajos los acabo regalando, no por que no me gusten o no quiera conservarlos, sino por que prefiero compartirlos y empezar cada vez. Quizá son un poco kolam, aunque ya me gustaría a mí saber meditar.

Layna dijo...

Labidú. Cuanta razón cuando dices “en ocasiones, la noche es tan oscura …y otras veces nos cuesta tanto borrar un bello dibujo” supongo que la esencia está en saber desprendernos de lo superfluo, de lo material..Besitos

Sory. Ufff lo que cuesta “desaprender” casi más que aprender!! Que bonito lo que dices “me gusta poder seguir avanzando y construyendo nuestro camino de colores día tras día” …avanzar y no dejar de avanzar siempre y en todo lugar. Besos

Tirador. La filosofía oriental es tan distinta de la occidental que a veces pienso que siendo todos hombres en el mismo mundo cómo podemos ver las cosas desde ópticas tan diferentes…Me gusta lo que dices de “tomar perspectiva”, la justa y necesaria. Un abrazo

María Beatriz. ¿Tú tampoco? Pues ya somos dos! Supongo que se trata de practicar y practicar. La meditación dicen que ayuda pero aún estoy lejos de conseguirlo. Besos

Maeglin. Muy bien descrito; actitud valiente. Y es cierto, obligarse a ser mejor siempre es una decisión valiente. Besos

A-B-C. ¿A que sí? Me alegra que te guste

Blog A. Dibujarnos de nuevo uno día y otro y otro más… eso es vivir ¿no? Crearnos a cada instante que pasa...pero cuesta, cuesta más de lo planeado. Besos

Sergio. Pues mira que llegas a ser polifacético…dibujo y pintura…¿los regalas? Supongo que esa es la esencia, saber desprendernos de lo nuestro, no necesitar conservar nada. La teoría del no apego. Mi asignatura pendiente es también saber meditar. Todo acaba por llegar, ya verás como sí.

Jesús Aguado dijo...

Acabo de descubrir los Kolam y ya estoy deseando hacer alguno, no se si cada día haré uno nuevo y no se si seré capaz de borrar el anterior. Recuerdo que de niño mi juguete favorito era el Telesketch, y para hacer un nuevo dibujo había que borrar el anterior. Me gusta experimentar con todo tipo de manifestaciones artísticas, pero creo que esto es algo más profundo! Un saludo! Jesús.