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14 de mayo de 2011

Viento del este, viento del oeste. 1000 grullas de papel



Soy de las que piensan que las cosas no ocurren por casualidad. Siempre hay un motivo inapreciable a simple vista que con el tiempo aflora. Hace unos días tropecé en Google con una imagen de  las grullas de papel y me cautivó por su alegre colorido pero en ese momento estaba inmersa en la búsqueda de otra imagen para un post y no le di la importancia que se merecía. 


No recuerdo fácilmente mis sueños. Es mi gran asignatura pendiente. Pero esforzándome en el momento de despertarme, a veces recuerdo alguna imagen, algo de lo que estirar si me quedo un rato quieta y atenta. Una mañana de esta semana he recordado la anterior imagen de las grullas de papel. Veía esa rastra de papeles de variados colores meciéndose con una suave brisa en el Nepal. Era un instante de mi sueño, de un sueño que poco a poco fui recordando. Es agradable recordar un sueño porque una se da cuenta de todo lo que queda en el subconsciente almacenado, que toma forma sin yo poder orquestarlo.
Evidentemente busqué de nuevo esa imagen en Internet y la historia que había detrás. Me pareció tierna, esperanzadora, utópica a la vez que triste. Enseguida pensé en mi sección “Vientos del este, vientos del oeste” y en enmarcarla en mi querida Semana de la Utopía 


Una antigua leyenda japonesa promete que cualquiera que haga mil grullas de papel recibirá un deseo de parte de una grulla y conseguirá una larga vida, felicidad o el deseo que uno quiera.  
Recientemente las grullas de origami se hicieron famosas a nivel mundial con la historia de la niña Sadako Sasaki, víctima de la bomba atómica de Hiroshima durante la II Guerra Mundial. Superviviente de la explosión, a los nueve años cayó enferma de leucemia. Una amiga le recordó la tradición de los origamis y se propuso completar las mil para pedir como deseo la curación de los afectados y la paz. Pero Sadako no lo consiguió y falleció. Sus compañeros de clase completaron las figuras de papel que faltaban y años después Hiroshima levantó un monumento en su recuerdo en el Parque de la Paz, epicentro de la explosión y donde aún un edificio en ruinas recuerda aquella tragedia. Su emotiva historia rápidamente se hizo famosa en Japón y occidente. Hoy miles de grullas de papel reposan bajo el monumento como una continuación del sueño de Sadako.

El país del amanecer de nuevo me conmueve por su gran capacidad de regenerarse, de crear esperanza, de aferrarse al detalle, a lo cotidiano para mantener la fe en uno mismo, de coger fuerzas de donde no las hay para seguir adelante hasta el último momento. Concentrarse, creer, trabajar en algo, focalizar la atención, mantener la ilusión son las bases de cualquier proyecto o deseo y construir 1000 grullas de papel una bonita forma de reafirmarlo día tras día.



12 comentarios:

maslama dijo...

no conocía esta historia, es muy triste. El siglo XX fue horroroso, y éste que entra lleva el mismo camino.. bueno, aferrarse a la esperanza y a los pequeños detalles de nuestra vida cotidiana me parece una buena receta para sobrevivir en medio de tanto sinsentido..

El Tirador Solitario dijo...

¡¡Qué historia tan bella, Layna!! Y como se le da la vuelta a la tragedia, y tras la caída se dan dos pasos, o como ese pueblo recuerda a aquella ave mitológica, que resurgía de sus cenizas...
Y que bien cuentas estas historias, Layna, como gusta leerlas, como sabes atraparlas y luego transmitir como nadie.
Y como me encanta esta sección del Viento del Este...

Un abrazo.

natsnoC dijo...

Triste historia la verdad, porque al final y por muy bonito que sea el gesto, y esas decenas, centenas, millares de grullas que se hacen como homenaje, no puedo olvidar que descansan al pie de una tumba, no es algo que pueda pasar por alto.

PEPE CAHIERS dijo...

Hermosa historia que demuestra que, cuando todo está perdido, hay que confiar en que llegue ese milagro que nos salve de nuestros infortunios. Casi nunca resulta, pero, quien sabe...

JLin dijo...

Mejor nos salvamos nosotros por que si hemos de esprar un milagro mal nos irá, bonita historia como siempre Layna :-)
YO estoy por empezar a hacer grullas de papel a ver si lo del deseo es cierto...

Clementine dijo...

Pues a mí se me han saltado las lágrimas y todo con tu historia, Layna. Es gratificante comprobar que el ser humano también es capaz de gestos como éste entre esos otros tan tremendamente destructivos a los que tristemente estamos acostumbrados... Un beso.

TORO SALVAJE dijo...

Conocía esa historia.
Es absolutamente conmovedora.

Besos.

miquel zueras dijo...

Es todo lo que sé de papiroflexia: hacer grullas. Me lo ha enseñado Keiko, una amiga que tiene un restaurante japonés cerca de mi casa. Me lo recomendó como remedio para mi insomnio, las hago tumbado en la cama y de momento llevo hechas 568. Ya te contaré cuando llegue a las 1000. Saludos. Borgo.

A-B-C dijo...

Me uno a los que desconocían esta historia que me ha conmocionado. Muy buena elección.
Respecto a los sueños, trabajar con ellos puede ser muy clarificador pero si no los recuerdas estoy convencida que de todas formas el mensaje llega a tu ser (escribí "a tu parte consciente" pero a veces siento que se entiende mejor con el corazón que con la materia gris)
Buen post, gracias.

Tío Eugenio dijo...

VAya, no conocía la historia de las grullas de papel, pero lo que me asombra es la necesidad que tenemos los humanos de buscar símbolos. ¿Qué podría significar una grulla de papel antes de leer esto? Ahora ya significa algo.
Pues eso, eso es lo que me asombra.
Ug

Lala dijo...

Preciosa historia y con lo sensible que estoy con la visita del mes, se me saltan las lágrimitas. Gracias por esta historia tan colorida y tan triste a la vez.

Un besito

Layna dijo...

malsana. Todos los siglos tienen su parte buena y su parte mala. Ver la parte positiva siempre es mejor. Esperanza es una gran palabra

Tirador. Pienso que los japoneses son así por naturaleza, siguen adelante por inercia como el Ave Phenix. Me alegro que te guste “Viento del este..”

natsnoC. La muerte forma parte de la vida, eso no se puede olvidar. De todos modos yo miro la fe que tenía esa niña al construir la grulla, como creía que podría sobrevivir… Morir es evidente que murió pero igual con menos resignación. Yo no lo veo como flores a una tumba sino como cometas al aire de colores que dan esperanza a quien las construye. Ayy que me pongo profunda!!

Pepe. Eso, “quien sabe”… ahí está la clave, en creer en los milagros, en el” tal vez…”

JLin. Lo primero es tener un deseo y luego ir hacia él. Igual las grullas ayudan.. quien sabe.. lo importante es no desfallecer : -)
Clementine. Ayy mi niña que le han saltado las lágrimas…Es cierto, ¿cómo puede ser la raza humana tan destructiva y alentadora a la vez?

Toro Salvaje. Me alegro que te conmueva.

Boro. ¿Y funciona contra el insomnio? ¿Ya llevas 568? ¿Y cual es el deseo que pides? No te olvides de decirnos cuando llegas a 1000… Por cierto ¿en cuántos días has construido 568?

A-B-B. Si, yo creo que las cosas se entienden mejor con el corazón /alma que con el cerebro… Pues igual tienes razón y mis sueños y sus mensajes me llegan al alma sin yo saberlo!!! Ojalá. Besos

Tío Eugenio. Cierto cuando cuentas que hay símbolos por todas partes que nosotros mismos identificamos según nos llegan.

Lala. Pues me alegra que te guste