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1 de mayo de 2011

Construir corazones



Me ha tocado decidir en que ocupar la mañana del domingo. Los turnos son rotativos . Cuando deciden ellos priman actividades al aire libre, pero hoy me ha tocado a mí decidir que hacer junto a mis hijos y me he inclinado por construir corazones rojo intenso.  Me encantan los corazones. Los corazones de todos los colores, intensidades y de pequeño tamaño. Mis predilectos son unos diminutos imanes que tengo en la nevera. Iban todos juntos como si fueran porciones de una tableta de chocolate que luego se pueden separar. Cada porción es un pedazo de la naturaleza, imágenes de la vida, del día a día en forma de corazón: una nube en forma de corazón, una hoja verde en esa forma tan amorosa, una piedra, una vela, la espuma del café en una taza, gominolas , un corazón dibujado en una playa… 

Esta mañana me he regalado junto a ellos un momento corazón construyendo corazones. Ingredientes: 1 hoja de plástico transparente especial, colores, tijeras, horno, imaginación. Procedimiento: dibujar un corazón grande en la hoja de plástico especial, hacer un dibujo de lo que se quiera dentro, pintar el corazón con rojo intenso, recortar el corazón, calentar el horno, cocerlo durante 10 minutos, sacarlo y esperar a que se enfríe.

En el momento que el corazón entra en el horno se encoge, disminuye, se repliega y gana volumen. El color del plástico pasa de transparente a un color brillante como si fuera cristal de colores. Al terminar el proceso se obtiene un corazón duro, firme, rojo brillante precioso. Dentro se ven los dibujos que los niños han dibujado encogidos. Mientras ellos pintaban los suyos yo también  he elaborados infinidad de ellos, pequeñitos, iguales, rojos que al cocerlos se han vuelto diminutos, del tamaño de una uña.

La vida está llena de símbolos y para el amor es el corazón. No es necesario que sea un amor romántico aunque también lo incluye, es el amor universal. Pintaba esos corazones mientras les oía reír, hablar de la canción que sonaba de fondo, de lo bonito que iba a quedar todo… Miraba la escena como si fuera de una película, como si fuera ajena a todo aquello. Verlo desde la distancia me ayuda a saborear más el momento. He vuelto físicamente a su lado y  he rozado sus mejillas con un beso amoroso.  No me preguntan porque lo hago. Solo sonríen, me miran a los ojos y siguen con su trabajo manual.

Ser madre (y padre) es eso. Darles los medios para evolucionar, abrir su curiosidad al mundo, acompañarles en el proceso, estar a su lado pero dejarles hacer libres a la vez. Buscar ese punto donde el vínculo emocional con ellos sea sólido, fuerte, intenso pero flexible. Entender que son seres individuales donde yo participado como vehículo de llegada a este mundo. Reducir poco a poco el apego propio y necesario de la infancia para que no dependan eternamente de mí y puedan crecer, convertirse en seres plenos y autosuficientes. Darles todo el amor posible compartiendo momentos, experiencias, sentimientos y anteponer muchas veces su bienestar a mis propios deseos personales sin dolor. Ser madre es eso, es no volver a ver nunca más la vida de la misma manera que antes del momento que ellos llegaron a este mundo. Su felicidad es una parte muy importante de la mía aunque no toda. Sí, les amo incondicionalmente , pero a la vez necesito y fomento mi individualidad como persona. Si toda mi vida girase alrededor de la suya no podría dejarles volar libres cuando llegase el momento o eso creo yo.

11 comentarios:

El Tirador Solitario dijo...

Me quedo admirado con la forma y el fondo. Como lo transmites, y lo que haces. Tus hijos deben ser encantadores, un regalo, pero son muy, muy afortunados de la madre que tienen.

Un abrazo.

Layna dijo...

Uy, no te creas Tirador!! Debe ser que hoy al escribir estaba inspirada y todo parece más bonito de lo que en realidad es!! Pero gracias de todos modos. Un abrazo

Mario dijo...

Me ha parecido tierno lo de los corazones, desarrollar su individualidad y darles amor, que más pueden pedir, ser madre o padre es la más hermosa responsabilidad de todas porque nadie te va a querer más que un hijo, eres sin duda su objeto de admiración y cuando te ven quieren ser como tú, además la pureza de la infancia y la oportunidad de enseñarles a ser buenas personas considero que es uno de los mejores regalos cuando uno sabe apreciarlo. Un abrazo.

Mario.

soylauraO dijo...

!AAAY,qué fascinante foto para el alma: Vamos a construir corazones!
Los padres son los huéspedes, los niños son la invitación a la vida, la magia, la intuición pura...¡ Qué triste aquél que perdió el motivo de la risa compartida con ellos!
http://enfugayremolino.blogspot.com/

Clementine dijo...

¿Y lo mágicas que resultan estas mañanas de Domingo? Igual de mágicas que esta entrada, Layna. Un beso.

la reina del mambo dijo...

¡Que bonito! me ha encantado esta entrada, lo que describes es magia de la mejor, es el AMOR.
Un beso

A-B-C dijo...

Por cierto, felicidades madre, con un día de retraso. Qué divertido experimento artístico.
Besos,

miquel zueras dijo...

Yo también hago corazones con mi hijo Dani, "Cors de xocolata" hacemos galletas de chocolate con esa forma. Me encanta la representación del corazón... aunque yo los vea de color verde. Besos. Borgo.

JLin dijo...

Como madre estoy seguro que eres un sol radiante, debo decir que yo también tengo unos corazones imán en la nevera, les tengo mucho cariño y son "resalaos"
un fuerte abrazo

Maeglin dijo...

Qué gente más "papel-maché"! Seguro que lo gozaron mucho tus bambinos, lo mejor el tiempo compartido.

Blog A dijo...

yo con mis hijas hacia bizcochos, nada me ha hecho tan feliz como ser madre.
Muy bonita esta entrada