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20 de mayo de 2011

Anestesiarse




Voy al dentista, me extraen una muela previa anestesia de la mitad del rostro. Noto como se adormece poco a poco mi cara. Un cosquilleo leve y la sensación final de No Sentir . Consigo ser inmune al dolor físico por un tiempo. En breve despertaran mis facciones y podré volver a gesticular. Resulta  así de sencillo para el cuerpo. Evitamos el dolor siempre que es posible; desde un simple analgésico a una anestesia total o parcial. ¿Es bueno evitar, camuflar el dolor físico? Pues creo que sí, que no es necesario sufrir gratuitamente. Todo lo que nos podamos evitar mejor que mejor… o eso dicen.

¿Y el alma, el espíritu, el corazón? Según los entendidos en este caso es justamente al revés. Mejor curtirse, palpar el dolor, sentirlo porque solo así llegan a cicatrizar realmente las heridas que la vida nos dibuja a la fuerza. Nosotros buscamos inconscientemente una anestesia, un analgésico para ese dolor del alma, muchas veces en forma de Exceso; un exceso de tristeza  o de optimismo,  tal vez un exceso de soledad o a la contra de vida social, igual un exceso de frenética actividad o de extrema apatía…
Algún Exceso que se salga de la “norma” que nos proporcione una evasión del presente, del Aquí y Ahora, que nos de el pasaporte a no tener que pensar ni reflexionar, que nos empuja a no sentir, a camuflar emociones y sentimientos.  Excesos que nos vuelven inmunes, autómatas, seres sin sentido.

Llega el día que nos despertamos de repente. La anestesia de nuestra alma deja de tener efecto y de golpe y porrazo vivimos, sentimos con tanta intensidad que percibimos el miedo a flor de piel, tal vez miedo a perder el control, miedo a vivir. Tenemos el derecho a elegir seguir anestesiados, viviendo con la mitad del alma adormecida como si acabáramos de salir del dentista o bien afrontar los hechos de frente, mirarlos, aceptarlos y seguir. No evitar, no eludir, no prescindir….solo ¡¡Sentir!!... nosotros elegimos.

14 comentarios:

El Tirador Solitario dijo...

¡¡Sí señora!! Eso es sentir, y eso es vivir. La vida con anestesia no es vida, son las trampas del Mundo Feliz, de la Fuga de Logan, de 1984, de las vidas falsas de los replicantes de Blade Runner, tan caras a la literatura de ciencia ficción.

Y a mí me gusta vivir y sentir, que es lo mismo.

Mr. dijo...

Me encantó esta entrada porque me identifiqué con lo que planteas en ella. En cuanto al dolor físico estamos de acuerdo que hay que evitarlo: regla general de la medicina (que me repiten a diario) es que no se debe dejar a ningun paciente con dolor...

El otro es más complejo y sutil. Nunca habia pensado en el "exceso" como forma de anestesia pero tiene sentido. Y me parece que el mismo exceso puede transformarse en una forma de vida en si misma, una que genera un descontento de fondo pero nos permite evadir lo más profundo. Una suerte de hedonismo basado en huir de la tristeza en lugar de buscar lo que nos agrada.

Lo que me pregunto es si la anestesia siempre se acaba o hay quien vive en ella por siempre...

Layna dijo...

Tirador. Es cierto, vivir en mundos como los que tu nombras es como nadar sin mojarse, como sucedáneos de vivir.

Mr. La anestesia debe acabarse, uno no puede ni debe vivir siempre en ella. Escudarse en los "Excesos" es solo eso, un escudo para no sentir que sin lugar a dudas un día debe desaparecer sino nunca creceríamos ni evolucionaríamos como personas.

maslama dijo...

Layna, ¡qué decisión más difícil planteas, entre la anestesia y la exposición al dolor! hablando del alma, supongo que cada cicatriz es el recuerdo de una de esas veces que no escogimos la anestesia..

besos,

San dijo...

Mejor sentir, ir por la vida anestesiados no es vivir, es vegetar.
Un beso Layna.

Mario dijo...

A veces es bueno dejarse llevar pero si hay algo que molesta tratar de manejarlo, tampoco que nos llegue a afectar, es verdad que caminamos con ciertas cosas que nos disgustan o nos hieren pero hay que manejarnos con tranquilidad, esperar que pasen, yo sí estoy en contra del dolor emocional, he tenido etapas de eso como cualquiera pero no sirve, hay que buscar la paz y buscarla mediante soluciones. Hay una frase que dice: De que seas feliz, se lo debes a Dios; de que continúes siéndolo, te lo debes a ti mismo. Un abrazo.

Mario.

Layna dijo...

Maslama. Supongo que sí, que cuando nos exponemos a sentir tomamos el riesgo notar dolor (o felicidad). Bonita manera de llamar a las cicatrices " recuerdo de una vez que no escogimos la anestesia"

San. Es cierto, vivir sin sentir es como vegetar, deslizarse como una sombra

Mario. Lo que tú planteas es el ideal. Ser capaz de vivir con tranquilidad, sin que nos afecten ciertas cosas... es un nivel de crecimiento personal elevado. Pero normalmente sentimos dolor en el alma en mayor o menor grado pero lo sentimos. En mi caso aún estoy en esa fase en que me cuesta "esperar que pasen". Verlo con tranquilidad no es sencillo a veces.

juan andrés estrelles dijo...

Es muy curioso esto que planteas. Siempre se nos dicen cosas del estilo. Ojos que no ven corazón que no siente. O en ciertas cosas o situaciones es mejor permanecer en la inopia. Para mi lo mejor es sentir, da igual lo que sea. Yo siempre prefiero sentir. Tal vez sea acusa de dolor que llegó a producirme en su momento, el despertar –brusca y prematuramente- de esa “anestesia” en la que se nos mantiene cuando somos niños. La infancia debe quedar al margen de problemas, o al menos eso se dice. Luego resulta que los psicólogos le acaban achacando a este periodo todo lo que se les ocurre. Sintamos dolor, alegría, placer, rabia sintámonos vivos. Un abrazo.

A-B-C dijo...

Muy buen post Sybila Layna, es un tema que como a la mayoría a mi también me toca.

Soy experta en no mirar el dolor. Me digo y reconozco -al nivel racional- la importancia y el papel del dolor en el crecimiento, en el vivir; pero -desde el corazón- me cuesta mirarlo a la cara. En este tema soy un tanto incoherente, cuando realmente me salga del alma seré mejor persona y psicóloga. Pero sé que no hay fórmulas mágicas para alcanzar ese objetivo, llegará, la vida me pone frente al dolor constantemente. No podré evitarlo siempre.

En cuanto al dolor físico, soy partidaria de la anestesia.

Besos fuertes,

JLin dijo...

Sientes luego existes, y me da que tú sientes mucho y muy bien :-)

Layna dijo...

Juan Andrés. Es cierto que la infancia debe quedar al margen de todos los problemas, debe ser una época dorada, un remanso de paz donde poder regresar mentalmente cuando lo necesitemos durante la edad adulta pero no siempre es así. Como bien dices se trata de Sentir, lo que sea pero Sentir. Un abrazo

A-B-C. Evitar el dolor emocional es una manera de evitar sufrir, de alargar lo bueno pero al final “toca” sentir también lo malo como tú bien dices. Pero no te preocupes, seguro que cuando ocurra tendrás las herramientas necesarias para afrontarlo como se merece. Me hubiera encantado estudiar psicología pero la vida me llevó hacia otros estudios. Aquí hago mis pinitos desde mi ignorancia y en plan amateur porque me llena el tema de las emociones, los sentimientos, la mente humana… Gracias por tus ánimos y comentarios, eres un cielo. Besos

JLin. Pues lo intento o mejor dicho lo hago sin pensar; siento porque sino me parece que no vivo :-)

...solo una mujer. dijo...

¿Alguien cree que el dolor del alma se puede evitar?? ¿Creéis que es bueno evitarlo? Yo creo que no, ni lo uno ni lo otro. Quien evita el dolor del alma está muerto, y cuando más se retrase el enfrentarse a él más vulnerables nos hacemos. No nos podemos meter en una burbuja y vivir. Cada día hay más alérgicos al polvo desde que limpiamos tanto... querrá decir algo??
(me alegra poder volver a pasar por tu casa, Layna.. un cálido abrazo)

Clementine dijo...

Yo llevo fatal la anestesia, incluso la del alma, me revuelve un montón el estómago...

Layna dijo...

Solo una mujer. Que alegría que te hayas vueltos a pasar por los blog!!! Es cierto, no se puede vivir dentro de una burbuja!!

Clementine. Pues ya somos dos... suerte que la anestesia del cuerpo es solo muy de tanto en tanto. Besos