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20 de junio de 2011

Mindfulness. AiA




Uno de los inventos que más uso en mi día a día son los post-it. (Resaltar que he dicho “que más uso”, lo cual no quiere decir que sea el que considero ni el más importante ni el mejor).  A épocas invado mi casa y mi trabajo de post-it de todos los colores y tamaños. Ahora mismo estoy sumergida en una de mis época post-it y por todas partes rezan las siglas AiA  sacadas del mi lengua materna Aquí i Ara (Aquí i Ahora).  Vivir el Aquí i el Ahora, es algo que hace años que intento que acompañe mi vida. Con los post-it simplemente consigo acordarme más de este concepto que intento instaurar actualmente como hábito en mi vida. Recientemente he descubierto que en inglés existe una palabra para designar mi AiA  que no es otro más que mindfulness. 

Investigando sobre esa palabra, constato que psicólogos, coachs y filósofos coinciden en resaltar la importancia de prestar atención al momento presente, a lo que ocurre aquí i ahora. Es algo que parece sencillo pero que en realidad no lo es. Nuestra mente pasa de un objeto a otro, de un estímulo a otro, de un pensamiento a otro, algo que en yoga se designa como “la mente del mono” dado que como aquel, brinca de rama en rama atraído por cualquier estímulo.
Vivimos continuamente en la anticipación, pronosticando dificultades, haciendo vaticinios o desando que llegue un futuro que, en cuanto se convierte en presente, nos deja de satisfacer. Estamos acostumbrados a la prisa, a recorrer a los automatismos para resolver situaciones simples o complejas. Así mismo vivimos en la sociedad de las interrupciones. Trabajamos y dejamos de hacer lo que estamos haciendo porque suena el teléfono o recibimos un mail. Charlamos con un amigo y paramos la conversación para responder una llamada del móvil o contestar un sms. Todo parece invitarnos a la dispersión. Por otro lado vivimos en la sociedad de la información, nos llegan más noticias, informes e información en general de la que podemos realmente digerir o canalizar.

Delante de todo este caos que es la vida del SXXI, nuestra mente corre hacia lo que vendrá después, juega a la anticipación aunque ciertamente no tenemos ni idea de a que  vamos a prestar atención en el próximo segundo.
El mindfulness nos invita a practicar la concentración, a darnos tiempo para auto observarnos y observar lo que nos rodea. Consiste en ser capaces de centrar la atención en el momento presente, sin que la mente se vea arrastrada por pensamientos, juicios u opiniones. Ser capaces de focalizar la atención en lo que estamos viviendo en el momento que lo estamos viviendo.

¿Pero cómo se hace esto?  ¿Dónde está el método? Consiste en poco a poco, ir centrándonos en los sentidos, en observar, escuchar, respirar, oler, degustar, sentir la vida a través del cuerpo, notar todo lo que nos ocurre a cada momento que nos está ocurriendo.  Con la practica uno consigue prestar atención a los procesos de la conciencia y uno no solo ve, oye o siente sino que se da cuenta que está viendo, oyendo o sintiendo. Así mejoramos la calidad de la experiencia y por tanto la calidad de nuestra vida.  
Los entendidos constatan que a través de la meditación uno consigue ser más ágil en el arte de centrar la atención, en ser capaces de vivir el momento presente. De meditación la hay de muchos tipos y  maneras, a veces andando o sentándose en un parque viendo la vida pasar, notando la respiración,  uno consigue, simplemente,  ser feliz de sentirse vivo y practicar mindfulness a las mil maravillas. 

Bibliografía
- "Atención plena". Isabel S. Larraburu. Editorial Temas de Hoy

13 de febrero de 2011

Una nueva vida ( I )



Cuando, poco a poco, vamos transcendiendo nuestra identidad, nuestro ego, empezamos a tener una experiencia completamente diferente de nosotros mismos y de la realidad. Hay una metáfora que se utiliza mucho para describir este proceso. Imagine el lector que durante toda su vida se ha creído que era el personaje de una película. La película es propia vida como normalmente experimentamos, con sus momentos de alegría y sus momentos de profunda tristeza.
Ahora, imagínese por un instante que se diera cuenta de que usted no es ninguno de los personajes de esa película, sino que es un espectador dentro de un cine. Aunque pueda llorar y reír con lo que les pasa a los personajes, usted sabe que no es ninguno de ellos. Cuando quedamos envueltos en uno de los personajes de la película, creemos que somos eso y nada más que eso. Esto es una plena identificación con nuestra personalidad. Sin embargo, cuando nos damos cuenta de que en realidad somos el espectador que contempla la película, entonces nos estamos identificando con nuestra verdadera esencia, con lo que somos en realidad. Éste es el plano del ser: hemos trascendido el personaje y nos hemos encontrado con nuestra verdadera naturaleza que es espiritual. Es esta distancia del drama lo que le permite mantener una serenidad y una ecuanimidad sea lo que sea lo que ve en la pantalla. Por eso, hay personas que ante las circunstancias más duras no pierden ni su equilibrio ni su paz interior.

Extracto del libro “Reinventarse”  del  Dr. Mario Alonso Puig

9 de febrero de 2011

El sonido de las campanas


Hace unos días que he empezado a meditar o mejor dicho que me he obligado a meditar. Me levanto media hora antes de lo habitual y medito centrándome en la respiración. Casi ya es un nuevo hábito en mi vida, sé que mi cerebro lo asumirá como un hábito cuando haya conseguido meditar 20 días seguidos, el día 21 es el día de “objetivo cumplido” y eso ocurrirá en breve. Al principio cuesta, al principio el cuerpo se resiste, prefiere dormir un poco más, prefiere no tener que estar sentado en una posición incómoda, prefiere no centrarse en la respiración y se evade de mil maneras distintas pero luego poco a poco se acostumbra, poco a poco la mente se queda en blanco, poco a poco se empieza a sentir algo distinto y se pasa de ser “pesado-obligado” a ser “agradable”. En ese punto estoy ahora, en el punto de que ya es agradable, en el que al cuerpo le gusta y hasta lo necesita.
Meditar me ha ayudado a ver mi vida desde otra dimensión, me ayuda a ser más consciente en mí día  a día pero sobretodo me ayuda a pensar más lentamente. Mi mente es demasiado rápida, va a una velocidad demasiado ajetreada simplemente porque mi vida es así, en mi vida no hay espacios en blanco ni mentales ni físicos y eso me produce un nivel de saturación demasiado alto. Con la meditación he bajado ese ritmo, he conseguido pausarme al menos durante ese espacio de tiempo a primerísima hora de la mañana.
La vida es un ir y venir constante, la vida es un subir y bajar trepidante y a veces el ritmo de la vida nos arrastra, nos engulle, en mi caso es así tal vez porque nado contracorriente en lugar de nadar con la misma dirección que marca el caudal del río de la vida, pero en eso estoy ahora mismo, en finalmente conseguir fluir no sólo el rato que medito sino al largo de todo el día también.
Hoy como casi ya tengo asumido el hábito de meditar a primera hora de la mañana he empezado con otra fase de mi Proyecto: meditar que consiste en la meditación consciente al largo del día. No estoy preparada ni de lejos para centrarme en todas y cada una de las cosas que hago durante el día, en no pensar en nada más que en el momento presente pero si que tengo pequeñas estrategias para conseguirlo, como esta que cojo de una web  de Thich Nhat aunque la he leído también en sus libros.
Yo le llamo el Sonido de las campanas consiste en que cada vez que oigo doblar una campana me detengo, respiro profundamente y me centro en el momento presente. !!La de campanas que hay en  mi ciudad!! Sin ir más lejos al lado de mi trabajo hay una iglesia que cada hora toca sus campanas puntualmente y si coincide con la hora de ir a misa tocan “el virolai” y así sin quererlo cada hora como mucho me acompaña su sonido. Poco a poco lo haré también cuando suene el teléfono o cuando oiga un sonido distinto y con tan sólo sonreír  o respirar profundamente ya es suficiente para empezar a apreciar el momento presente.

2 de febrero de 2011

Aquí está la Tierra Pura.



                                            Aquí está la Tierra Pura
                                            la Tierra Pura está aquí,
                                            sonrío con plena atención
                                            y vivo en el momento presente.
                                            El Buda se aprecia en una hoja otoñal,
                                            el Dharma es una nube flotando,
                                            el cuerpo de la Sangha se halla por doquier,
                                            mi verdadero hogar está aquí

                                            Inspirando,
                                            las flores se abren;
                                            espirando,
                                            soy consciente
                                            del bambú meciéndose.
                                            Mi mente es libre
                                            y gozo de cada momento

                                                                                    Thich Nhat Hanh