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6 de septiembre de 2011

Un "por qué"


Siempre he admirado a Viktor Frankl por motivos que varias veces he comentado en este blog. Tal vez su elevada capacidad para superar la adversidad y salir fortalecido en el  proceso (Resilencia) aunque  tal vez lo que más admiro de él es su capacidad de amar sin límite. Explica en su libro “El hombre en busca de sentido” que en el campo de concentración se mantuvo en vida gracias a pensar en el amor de su mujer, a imaginársela allí junto a él, a mantener conversaciones con ella, a evocar momentos que habían vivido juntos, a imaginar que la vería de nuevo algún día en esta vida. Él vivió en ese campo de concentración creyendo que ella seguía viva en algún lugar de este mundo y confiando que ella seguía igualmente pensando en él y amándolo. Sin palparla, sin verla, sin oírla, sin leerla, tan sólo sintiéndola con la  imaginación.  No fue hasta muchos años después que supo que ella ya había muerto cuando él entró en el campo de concentración. Por tanto su imaginación, su amor por ella le mantuvo vivo a pesar de no tenerla junto a él, la siguió amando y encontró un motivo para seguir viviendo, halló un sentido a su vida.  Comenta que se aferró a las rutinas, a tener algo que hacer cada día a la vez que su mente viajó al lado de su amada.
Luego con los años fue un psiquiatra muy reconocido y me consta que preguntaba a sus pacientes ¿Por qué no se suicida usted? Realmente muchos de los sufrimientos psicológicos en la actualidad se deben a la angustia por la necesidad de darle un sentido a la vida, y por la incapacidad para saber qué camino tomar. La respuesta a ese “por qué” no quitarse la vida, vale para justificarla y seguir adelante.  Cada persona debe encontrar el “por qué” de su propia vida y ser responsable para desarrollarlo: amar sin límite, ver a los hijos crecer,  tener éxito a nivel laboral, ver el amanecer, reír con los amigos, ayudar a los demás, ser un escritor relevante…cada uno tendrá su/sus  “por qué” . Aunque el éxito realmente no es lograr unos objetivos sino en encontrar el “por qué” y ser consecuente.

Después de la frase de Víctor Frankl ¿Por qué no se suicida usted? Me viene otra de Nietzche a la mente “Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo”

25 de mayo de 2011

Resilencia. Vencer la adversidad


Resilencia es la capacidad de encajar, resistir y superar las adversidades. La palabra deriva del latín resilere, que significa rebotar. Imaginemos una escena a cámara lenta en la que una pelota de goma impacta contra la pared. La pelota se contrae, se deforma, pero no se rompe, es más, después de rebotar vuelve a recuperar su forma habitual. Lo mismo nos ocurre a los humanos, tenemos la poderosa capacidad de salir ilesos, incluso fortalecidos, de los golpes que nos depara la vida. No es una aptitud propia de superhéroes, bien al contrario, es una herramienta al alcance de todos.
Como decía Darwin “No son los más fuertes de la especie los que sobreviven, ni los más inteligente. Sobreviven los más flexibles y adaptables a los cambios” y yo añadiría que es gracias a la plasticidad del cerebro humano. Todos poseemos en nuestro interior esa fuerza impulsadora, esa flexibilidad, que nos hace salir adelante ante cualquier situación.
Por más que queramos evitarlo, casi nadie se libra de sufrir alguna desgracia a lo largo de la vida. Existe la posibilidad de que nos veamos sumergidos en catástrofes naturales o una guerra, pero lo más probable es que nos topemos con acontecimientos más comunes, como la pérdida  de alguien a quien amamos, una enfermedad grave o el desempleo forzoso. Estas situaciones más cotidianas ponen en peligro nuestro equilibrio emocional
¿Cómo podemos restablecer ese desequilibrio emocional? Cuando estamos delante de una puerta sin salida, la resiliencia nos invita a dar vuelta atrás y encontrar nuevas posibilidades. ¿Qué podemos hacer para amortiguar y vencer las desgracias? REIR!!! El sentido del humor es algo fundamental porque nos ayuda a distanciarnos emocionalmente de la situación y de las circunstancias nocivas.  Actúa como un auténtico calmante que nos defiende del miedo, de la ansiedad, de la desesperación sin interferir en nuestra capacidad para evaluar los peligros y superarlos. Otra estrategia protectora es LA SOLIDARIDAD. Está demostrado que ayudar a los demás a través del voluntariado es un gran bálsamo para él que ayuda. Por último VERBALIZAR EL SUFRIMIENTO porque al ser capaces de hablar de lo que nos agobia reducimos la intensidad emocional y así conseguimos incorporar las situaciones dolorosas como una parte más de nuestra vida.
Por otro lado, en términos generales,  los occidentales vemos la vida de distinta manera que los orientales. Los occidentales nos preguntamos ¿por qué? mientras que los orientales acostumbran a preguntar ¿para qué? Y esa leve diferencia hace que uno piense en ¿qué voy a aprender de esto? una actitud distinta delante de la vida que ayuda enormemente a superar una situación  adversa y salir renovados psicológicamente de la experiencia.
Bibliografía:
- “Superar la adversidad”. Luis Rojas Marcos. Editorial Espasa
- “La resilencia. Crecer desde la adversidad”. Anna Forés. Editorial Plataforma
- Suplemento ES. La Vanguardia. 21/05/2011