La verdad es que hace años que la encontré, que me topé con ella por causalidad porque así acostumbran a ser la mayoría de cosas maravillosas de esta vida, por casualidad. Era una Moleskine nueva a punto de ser estrenada y vi en ella la libreta que siempre había soñado, que siempre había esperado encontrar (una cosa tengo clara, todo aquello que yo pueda necesitar alguien ya lo ha necesitado antes y por tanto ya existe, solo es necesario encontrarlo). Una libreta sin espiral, engomada pero flexible, con las puntas redondeadas, sujeta con una goma elástica y con un magnífico bolsillo interior con fuelle. El bolsillo me enamoró al instante y la goma elástica que sujetaba toda la libreta a las cubiertas, como guardando todo su interior con sumo cuidado, me acabó de decidir y la compré sin dudar.
Desde entonces estas maravillosas libretas forman parte de mi vida, las uso, las lleno de anotaciones, de historias, de ideas, de conferencias, de viajes, de relatos, de pensamientos, de alegrías, de tristezas, de VIDA, de mi vida. En el bolsillo siempre guardo aquel recuerdo, aquel recorte, aquella entrada al museo, aquel billete de tren, … y las voy llenando y se van abultando hasta que las acabo. Entonces las fecho y las guardo como un tesoro pero antes las ojeo, les doy un vistazo y miro todo lo que en ellas he escrito o he dibujado o he plasmado…. Pedazos de mi vida que me llenan de nostalgia a veces o de alegría otras, proyectos acabados o pendientes de empezar, listas de ideas, títulos de libros pendientes de leer, comentarios de los que he leído, muchas frases, citas célebres o no tan célebres y en la última que acabo de guardar, han empezado a aparecer ideas para mis post a este blog que hace poco frecuento.
Mis Moleskine son parte de mi vida. Uso la negra, con hojas color crema lisas, la de tamaño A5 aunque me apoyo en otra más llevadera un poco más pequeña para el día a día, entre las dos creo un mundo a mi medida.
Aunque sé que son muy populares y que gente famosa las usó y las usa, solo conozco a una persona que comparta mi afición por las Moleskine, alguien que las sigue utilizando asiduamente como yo, alguien que también tiene una de reserva por si se acaba la que utiliza. Siempre tendré la curiosidad de ver alguna página de su Moleskine escrita, garabateada, pero eso será el día que me atreva a pedírselo porque reconozco que una Moleskine es algo realmente personal.