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8 de febrero de 2012

Shibuya



Los viajes me apasionan a todos los niveles. Me gusta desplazarme hasta un lugar desconocido y notar como todo mi ser se impregna de olores, sabores, paisajes, sensaciones nuevas. Notar como las neuronas van a una velocidad acelerada y  mi entusiasmo impregna el aire. Dicen que leyendo se consigue algo parecido, que uno puede viajar con la mente a cualquier país, a cualquier época de la historia, a cualquier mundo imaginario. Es cierto, uno puede ir con la mente a miles de lugares, vivir cientos de vidas pero nunca será nada comparable como sentirlo en la propia piel. La imaginación acerca, pero no sumerge.
Uno de mis retos para este año a nivel lectura, es incluir libros ambientados en cada uno de los continentes y que el autor sea autóctono. Los libros se acercan a mí sin yo pedirlo y me doy cuenta que encajan en ese reto. Actualmente leo Tokio Blues de Murakami. Viajo al Japón de los años 70 con sus palabras, veo los paisajes y las personas que se deslizan por ese ambiente intimista que solo él sabe recrear. Paralelamente aparece Tokio por mi vida sin previo aviso; un artículo en la prensa, un reportaje en la TV, alguien que ha viajado recientemente a ese país.
Del Tokio actual me sorprenden muchas cosas pero tal vez la que más capta mi atención es el famoso cruce de calles al lado de la estación de Shibuya. Los semáforos del lugar detienen la circulación de todas las calles que llegan allí a la vez, provocando una marea humana que parece ir en todas direcciones, aún manteniendo el orden dentro del caos. El individuo pasa desapercibido, es uno más, engullido por el alud humano.

15 de enero de 2012

A la caza y captura




Hacía tiempo que no realizaba un viaje sucedáneo de los auténticos, de los que te sientas en una mesa, te enseñan fotos (aunque sea en una tablet) y te cuentan experiencias de viva voz. Estas Navidades he ido de viaje imaginario a Edimburgo gracias a unos amigos que ha fijado su residencia allí durante dos años. Vi campos verdes, mucha lluvia, casas preciosas, edificios antiguos pero entre todo aquellas imágenes me cautivó una especialmente; Scottish National Gallery of Modern Art ,Edinburg, con una frase inmensa, luminosa en todo lo alto del edificio Everything is going to be alright!! que me atrevería a traducir por un Todo va a ir bien!! ( aunque acepto otras traducciones por parte de los que domináis el inglés..)
Y yo pensé; Igual hay más frases alegres, optimistas y motivadoras colgadas por el mundo, en algún edificio emblemático o no, pero expuestas a la vista de la gente para que al pasar por ahí, aunque sea de refilón,  la lea, piense en la frase, la recuerde y durante al menos unos segundos de su día sienta que alguien le regala altruistamente un pensamiento positivo.
Ando a la caza y captura de frases positivas expuestas al mundo como si de una obra de arte se tratara. Me he propuesto recopilar frase positivas con imágenes, seguro que las hay por el mundo y colgarlas en este blog. ¿Las conocéis? Si es así, please, hacérmelo saber. Tanto da el idioma, el país, la ciudad o lugar. Me encantaría tropezarme con ellas aunque sea sucedáneamente.

23 de septiembre de 2011

Lugares secretos


A veces buscas una cosa y encuentras otra. Es lo que tiene Internet, que nunca sabes con que te vas a topar al hacer clic en una web . En cierto modo me encanta ese sorpresa constante, ese buscar hasta encontrar en el fondo de este baúl llamado red, repleto de cosas inimaginables de las cuales tiro a golpe de intuición . Buscando lugares del mundo a los que realizar viajes sucedáneos, me encontré Los diez lugares más secretos del mundo por Victor Lenore, de los cuales casi he rozado físicamente 3 pero realmente no los he visto ni creo que los llegue a ver nunca. Pero mi pregunta es ¿Y porqué son estos lugares los 10 más secretos? ¿En base a qué código o baremo se ha establecido esta lista? A saber, pero no deja de ser una  lista curiosa, al menos para mí.
Mezhgorye
Ronald Reagan se atrevió a describir a la URRS como “El imperio del mal”. Sus partidarios se referían a lugares como este, donde se rumorea que el Kremlin escondía la parte más apocalíptica del arsenal nuclear soviético.

Archivos secretos del Vaticano
Son tan viejos como amplios y se dice que contienen información que podría hundir la reputación de la Iglesia Católica, haciéndola más frágil. Sólo pueden acceder académicos, consultando documentos específicos, siempre con permiso especial del entorno del Papa.

Club 33
Presumen de tener la lista de espera más larga y exclusiva del mundo. Quienes solicitaron el ingreso en julio de 2007 descubrieron que debían esperar un mínimo de 14 años para conseguirlo. Este espacio elitista, situado en Disneylandia, fue creado por el propio Walt Disney para agasajar a esponsors y celebridades.

El Metro 2 de Moscú
Se supone que fue creado por Stalin a finales de los años cuarenta. Se trataba de ofrecer una escape a los jerarcas soviéticos en caso de conflicto nuclear. Conectaba el Kremlin con la KGB, la terminal 2 del aeropuerto de Vnukobo y una ciudad secreta subterránea cerca de Ramenki. Su existencia no está confirmada.

White Gentlemen`s Club
Fue fundado en 1693 por un italiano con el propósito de despachar chocolate caliente, un producto de ultralujo por aquella época. Con el paso del tiempo se fue convirtiendo en lugar de reunión de lo más selecto de la sociedad londinense (bueno, la sociedad masculina, ya que las mujeres tienen prohibida la inscripción). La actividad más famosa del club es la de las apuestas. ¿La más excéntrica? Dos caballeros se jugaron 3000 libras a ver cuál de dos gotas de lluvia resbalaba primero hasta el final de la ventana.

Area 51
Una de las bases más secretas del ejército estadounidense. Blanco de gran número de teorías de la conspiración, algunas relacionadas con experimentos bélicos y otras con fenómenos alienígenas.

Room 39
La hermética dictadura de Corea del Norte sabe cómo tratar a su primera familia. Esta cámara ultrasecreta es la sede un equipo de expertos especializados en saltar barreras diplomáticas para conseguir divisas extranjeras de la dinastía Kim. Se supone que manejan diez cuentas bancarias entre China y Suiza, donde cada día crece el colchón financiero para casos de emergencia o invasión extranjera. Se sospecha que está situado en las oficinas del Partido del Pueblo en Pyongyang.

Gran Templo Ise
Fue fundado en el año cuarto después de Cristo. Se trata de un templo sintoista dedicado a la Diosa del Sol. Se destruye y construye cada veinte años simbolizando la idea de eterno retorno. Sólo la familia imperial y la más alta jerarquía religiosa pueden pisar este lugar, sin duda el más sagrado de Japón.

Centro de Emergencias de Mount Weather
Construido en los años cincuenta en plena paranoia de la Guerra Fría, guarda los documentos más secretos de Estados Unidos. El tráfico de telecomunicaciones de EE.UU se dirige desde aquí.

RFA Menwith Hill
Base secreta de la aviación británica, situada cerca del norte de Yorkshire. Está conectada a Echelon, la red de espionaje más potente del planeta, que presume de interceptar tres mil millones de comunicaciones diarias. Se especializan en terrorismo, narcotráfico y espionaje industrial, aunque la falta de control democrático hace complicado evaluar sus actividad

¿Cuál o cuales gustaría fisgonear o visitar? Yo empezaría por El Gran Templo Ise e intentaría visitarlo cada 20 años.

19 de octubre de 2010

Viaje sucedáneo a Tokio. Paraguas transparentes


Viajar se puede viajar de muchas maneras. La mejor es, sin lugar a dudas, viviendo la experiencia dentro de la propia piel. En ocasiones los viajes son más puntuales que frecuentes y para calmar mi sed  viajera me guardo un as en la manga: mis  viajes sucedáneos,  son aquellos que realizo a través de los ojos  y experiencias de otras personas.
Colecciono postales. La única condición es que sean postales con la  imagen de un paisaje, no importa si el lugar es cercano o lejano, solo importa que tengan una imagen de ese lugar desconocido para mis ojos. Cuando un amigo, familiar o compañero de trabajo emprende un viaje o unas vacaciones le pido una postal en mano. No quiero que me la envíen por correo ordinario, es algo que requiere demasiado esfuerzo (sellos, buscar un buzón, que llegue a su destino…). Solo quiero que me la den al regresar y a ser posible  esos  días posteriores al viaje, cuando toda la información, las experiencias, las emociones están aún a flor de piel. El día que me la traen sutilmente les pregunto, les estiro de la lengua y les escucho entusiasmada porque durante 5 -10 minutos viajaré a ese lugar con sus ojos, su experiencia reciente y ciertamente será un viaje sucedáneo pero será un viaje.
Un compañero de trabajo viajó recientemente a Tokio. Antes de irse le recordé que coleccionaba postales  y  me dijo que encantado me  traería  una de Tokio en mano. Nada más regresar me confesó que no se había acordado, le supo tan mal al pobre hombre su descuido que a la mañana siguiente apareció con su Notebook lleno de fotos de su viaje y me las comentó lleno de entusiasmo. ¡Al  final salí ganando!
En ese viaje sucedáneo a Tokio, vi una ciudad llena de rascacielos  tan altos que la gente no puede ver el horizonte, vi calles limpias, espacios ordenados, clasificados ,  barrios distintos desde la conocida zona comercial Ginza  a los barrios residenciales o  los  barrios con  casitas orientales, había templos, jardines, gente, mucha gente , vi geishas andando por la calle junto a hombres con maleta , pantalón negro y camisa blanca, vi mercados de frutas  de todos los colores y mercados de pescado al amanecer con cajas y más cajas llenas de pescados exóticos  todas excesivamente clasificadas,  vi cultura milenaria al lado de tecnología punta.
Unas cuantas fotos las hizo desde detrás de la vidriera de una cafetería, puso la cámara de fotos  en la mesa, cada 30 segundos se iba disparando repetitivamente y se podía apreciar la gente de la calle como iba pasando, era como ver la vida a través de un agujero. En esas secuencias encontré lo que más me sorprendió.  Era un día de lluvia y la gente llevaba paraguas transparentes.  Las gotas de lluvia resbalaban por esos enormes paraguas transparentes, la sensación era que la gente en Tokio quería seguir viendo un pedacito de cielo aunque fuera a través de su paraguas transparente, como si necesitaran que la luz del día entrara en su vida perpetuamente a pesar de la lluvia. Tal vez era porque eran  unos  días lluviosos  o tal vez no, pero la gente en Tokio no sonríe, no vi a nadie sonriendo en ninguna de todas esas fotos. Me acordé de la película Lost in translation de Sofia Coppola. ¿Por qué será que la gente en Tokio parece triste? Igual son los rasgos orientales que les hacen parecer tristes sin estarlo…