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28 de septiembre de 2010

Vorfreude. El placer de la espera


Existe una palabra en alemán sonora y gutural que descubrí y oí por primera vez este verano: Vorfreude. Lo más curioso de este idioma es que las palabras tienen significados en español de una frase entera y no solo de una palabra concreta. Así pues, Vorfreude significa capacidad de disfrute previo, la alegría previa que nos produce algo, es decir gozar del placer de la espera. Este es el concepto que intento aplicar a lo largo de los días para paliar mi innata impaciencia y poder llegar a domesticarla o al menos domarla.
El placer de la espera es lo que me ocurre los días previos a un largo viaje cuando leo todo lo que puedo del país que voy a visitar, preparo las rutas, las maletas, los vuelos, el hotel. Es esa mezcla de nerviosismo y placer imaginando lo que está por llegar. Mi mente focaliza la atención en ese estímulo externo, se generan expectativas que junto con la adrenalina activan circuitos de alerta en mi mente que solo vuelven al estado de reposo cuando finalmente sucede lo que esperaba. Trato de extrapolar esta sensación a mi vida diaria así por ejemplo me ocurre lo mismo cuando se anuncia que publicarán en breve un libro que esperaba leer hace tiempo, veo los carteles por todas las librerías con la fecha del lanzamiento y voy pasando los días deleitándome con el momento que podré ir a comprarlo y empezar a leerlo. Me ilusiono con el instante en que finalmente lo tendré en mis manos y me zambulliré en sus páginas.
Esta es la parte amable de la espera, la que sabemos a ciencia cierta que tendrá final feliz. La otra parte más amarga de la espera es cuando el final es incierto. Mezclar espera con incertidumbre da como resultado desasosiego, agonía, nerviosismo. Es la espera que vive el que no tiene trabajo y lo busca pero no lo encuentra, el que espera el resultado de un chequeo médico donde en el mismo momento de las pruebas ya le han dicho que aquello no estaba del todo claro, esa es la amarga espera a la que no se le ve el final, la que desespera. Pero hoy no nos ocupamos de estar amarga espera básicamente porque Vorfreude excluye de su significado todo concepto negativo y solo contempla la espera agradable y positiva como por ejemplo también me ocurre cuando espero un e-mail que tarda más de lo normal en llegar pero finalmente veo el nombre de esa persona en mi bandeja de entrada. No lo abro de inmediato, me espero, me tomo mi tiempo, practico Vorfreude porque sé que cuando finalmente lo abra y empiece a leer se terminará la espera, descubriré si está a la altura de lo imaginado o no,  justo en ese instante surgirá la alegría o la desilusión porque pasaré de esperar a vivir el momento. A veces es preferible deleitarse con la espera, aprender el arte de ser paciente porque cuando se desencadena el acontecimiento, para bien o para mal, ya no hay vuelta atrás y sólo nos queda vivir la vida.

Todo llega si uno simplemente espera
Benjamin Disraeli