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19 de abril de 2011

Viento del este, viento del oeste. La cultura nipona





Introducción

Con este post sobre La cultura nipona  abro una nueva sección Viento del este, viento del oeste donde tiene cabida cualquier leyenda, fábula, cuento, historia o frase que nos acerquen un poco más a los rasgos de la cultura de un país.  Solo pretendo acercarme a través de estas leyendas a la manera de ser de un pueblo, a los rasgos psicológicos que los caracterizan, a su cultura, a su sociabilidad, a aquello que los hace o ha hecho diferentes de los demás, a sus luces y sombras y así llegar a  entender mejor una cultura distinta a la nuestra.


La cultura nipona


Cerca de la estación de Shibuya en Tokio, se erige la estatua de Hachiko, un perro de raza Akita. El perro más famoso de Japón. La fábula de Hachiko se explica desde hace décadas a los niños. La historia dice que un profesor de Universidad de Tokio, Hodesaburo Ueno, adoptó a Hachiko en 1924. El perro acompañaba cada día a su dueño a la estación de Shibuya, donde el hombre tomaba el tren para acudir a la universidad. Cuando el profesor regresaba, ahí estaba Hachiko. Pero Ueno falleció en 1925 mientras daba clase y nunca más volvió. Hachiko continuó esperando el retorno de su amo, día tras día, durante diez años en la estación de Shibuya. 
El perro alcanzó cierta fama entre los vecinos del barrio, y se convirtió en un auténtico fenómeno nacional cuando uno de los antiguos alumnos de Ueno escribió un artículo sobe él en un diario. Incluso levantaron una estatua de bronce en su honor cerca de la estación. Hachiko murió en 1935 y la estatua desapareció durante la Segunda Guerra mundial. El Gobierno necesitaba hacer acopio de bronce para fabricar armamento. Tras la contienda, Japón volvió a dedicar una escultura al perro para recordarles las virtudes más valoradas en la cultura nipona.
Os invito a hacerme llegar leyendas o historias que conozcáis o links donde encontrarlas para ir desgranando las culturas del mundo entre todos.


17 de abril de 2011

Perlas de sabiduría. Un paso más allá




“Mientras que el objetivo de todas las películas es el entretenimiento,
el tipo de films en los que yo creo van un paso más allá, 
obligan al espectador a examinar una faceta y otra de su propia conciencia. 
Esto estimula el pensamiento y permite que los juicios mentales florezcan
                                                                  Sydney Lumet

Nota: Esta frase me la ha regalado mi amiga Clementine. Como me encantan los regalos, la he cazado al vuelo y tiempo me ha faltado para compartirla con vosotros. Gracias

16 de abril de 2011

Los sueños se hacen realidad


Hay días en que uno se cree aquello de Los sueños se hacen realidad, de esos días en que los sueños pasan del plano imaginario al real. Hoy es uno de esos días para mí.
Uno de mis sueños, dentro del ámbito Mi blog, era que algún día otro blog publicara un relato, microrelato o artículo de opinión firmado por Sybila Layna y que el día que eso ocurriera pudiese hacer un link desde mi blog a ese otro blog.  Lo desee y  lo apunté en mi lista de sueños por cumplir en el 2011. Dicen que el primer paso para que algo ocurra es desearlo, me atrevo a añadir que es además necesario realizar alguna acción para que se llegue a cumplir. Me moví en esa dirección. Gracias al impulso de quien me quiere bien y el beneplácito de Peri Lope de Librería Hispánica, lo veo hecho realidad. Me invade una agradable sensación de éxito, plenitud, gozo, de todas aquellas sensaciones que se sienten cuando uno consigue alcanzar lo que parecía imposible  y me creo a pies puntilla aquel eslogan publicitario “Impossible is nothing!” mientras pongo un “objetivo conseguido” al lado es este sueño hecho realidad.
No importa si el hito conseguido es grande o pequeño, si tiene gran relevancia o poca, si lo sabe todo el mundo o solo yo, lo que importa es que haya muchos días en que uno consiga lo que se proponga.
Sin más preámbulos, os dejo con mi link al blog de microrelatos  Sin trama ni final donde tengo el honor de presentar mi primer microrelato en público: Conversación silenciosa

14 de abril de 2011

Perlas de sabiduría. Atravesar



"No se puede atravesar el mar simplemente mirando el agua"

                                                                          Tagore

12 de abril de 2011

Ver la vida pasar



A veces la vida me brinda la oportunidad de hacer un paréntesis, de estar en un lugar distinto del habitual en un momento concreto. Mis tardes son laborales y sin vistas pero la semana pasada la vida me regaló una tarde libre, unas horas que disfruté enormemente por su condición de únicas, atípicas e inusuales.
Me senté en un banco semicircular de madera en una recién estrenada zona peatonal a ver la vida pasar. Pude oír a mis hijos reír mientras jugaban a perseguirse entre los árboles, vi a nuestros mayores compartir tertulia,  a las adolescentes pasear bolsas de Zara hablando por el móvil… Las calles estaban abarrotadas de gente por todas partes, el calor de la recién estrenada primavera animaba a degustar el primer helado de la temporada. Una tarde con sabor a vainilla y de fondo una canción de la que recuerdo un verso “ La vida te da los besos que le puedas dar”
Me limité a gozar plenamente de mis inusuales horas libres a media tarde. Obligué a mi mente a dejar de lado mi sentimiento de culpa, acallé a mi instinto maternal que me susurraba que todo aquello es lo que me pierdo tarde tras tarde, respondí que es mejor tiempo de calidad que cantidad  pero en mi corazón sentí que alguien me robaba esos momentos. ¿Conciliar? Conciliar es una utopía en la empresa privada española de hoy en día, al menos en la que yo trabajo.

11 de abril de 2011

Perlas de sabiduría. Cambiarnos



“Cuando no podemos cambiar la situación a la que nos enfrentamos,
el reto consiste en cambiarnos a nosotros mismos”
                                                                          Víctor Frankl

9 de abril de 2011

Cien mil euros



El otro día por temas de trabajo asistí a unas cuantas conferencias que trataban sobre cómo fomentar la inserción laboral dentro de la crisis actual. Una de las charlas iba dirigida a los valientes emprendedores y fue curioso como el ponente nada más empezar ofreció cien mil euros ficticios al mejor postor. Se trataba de que los asistentes dijeran en voz alta sus sueños realizables por esa cantidad de dinero. Los hubo que hablaron de viajar, otros de pagar la hipoteca, otros dejarlo en el banco y muchos montar un negocio. No creo que sea un sondeo representativo porque es evidente que la gran mayoría de las personas que ahí estaban sentían la tentación de soñar a lo grande, de creer que las utopías son posibles, de pensar que ellos pueden ser amos de su tiempo y de su dinero. Se respiraba motivación, energía, vitalidad, ganas de comerse el mundo. He sido empresaria, (aunque ahora soy asalariada)  viví una vez esa sensación de vértigo cuando tienes algo en la mente, consigues que se convierta en realidad y que además sea rentable, pero eran otros tiempos, eran tiempos de bonanza económica, de derroche, de vivir sin miedo. Ahora simplemente los admiro, admiro a esas personas que en medio de la incertidumbre creen tanto en sí mismos como para creerse que montar una empresa es una solución viable, yo misma lo he imaginado de nuevo más de una vez pero ahora los parámetros son distintos, tanto personales como sociales. El entorno no acompaña, no genera confianza y aunque la base es creer en uno mismo,  sin dinero propio no se llega demasiado lejos.
En cuanto a que haría yo con cien mil euros, es algo que lo tengo claro desde hace algunos años. Compraría mi tiempo y crearía Mi Fundación. Una fundación de ámbito cultural que tengo perfectamente diseñada y creada dentro de mi mente. Fundación Layna sería su nombre. Sería un espacio donde habría varias salas con presentaciones de libros, conferencias de historia o de temas de actualidad, viajes, cursos de escritura, música en directo… Habría una cafetería con cómodos sillones y libros en las estanterías que se podrían coger y leer mientras uno se para a tomar un café o té (¡o cerveza!), habría zonas de tertulia dirigida donde se hablaría de las exposiciones itinerantes, cursos o conferencias. Sí, eso es lo que haría. Crearía Mi Fundación Layna porque me permitiría el lujo no de pensar en ¿Y de dónde sacaré el dinero para mantener esa infraestructura? o ¿Qué haría para atraer a la gente a Fundación Layna?
Porque cuando uno tiene suficiente dinero esas variables dejan de existir, el dinero se vuelve superfluo, es solo una cosa más , como la guinda del pastel. Los sueños, sueños son y de ese sueño salio el nombre Layna que al final se ha convertido en el nombre de mi querido blog. ¡Por algo se empieza! En definitiva todo es pensar, imaginar, soñar, crear y eso lo hago a diario gracias a Sybila Layna. Y tú ¿Qué harías con cien mil euros?

7 de abril de 2011

Tiempo para pensar. Instinto



Cuenta una historia que una familia de leones paseaba tranquilamente por un prado cuando una estampida de búfalos provocó que uno de los cachorros, apenas recién nacido, se perdiera en medio de la selva. Al día siguiente, un grupo de ovejas se cruzó en su camino y lo adoptó como un miembro más de su rebaño. Al ser tan pequeño, el animal creció sin ser conciente de su verdadera naturaleza. Estaba convencido de que era una oveja. Sin embargo, por más que tratara de balar, emitía extraños rugidos. Y por más que se alimentara de hierba, cada vez que veía a otros animales sentía el impulso de devorar su carne. Este comportamiento perturbaba enormemente al joven león. A diferencia del resto de ovejas, que pastaban plácidamente, el felino solía estar angustiado, cabizbajo y triste.
Los años fueron pasando y el animal se convirtió en un león corpulento y fiero. Una mañana, mientras el rebaño descansaba a orillas de un lago, apareció un león adulto. Sus rugidos provocaron el pánico entre el rebaño. Todas las ovejas huyeron despavoridas. Y lo mismo hizo el león que creía ser una oveja. Estaba tan asustado como el resto de sus compañeras. Nada más verlo, el cazador no pudo evitar su sorpresa. Anonadado le preguntó:
- ¿Qué haces aquí?
Y el otro, aterrorizado, le contestó:
- Por favor, ten piedad de mí. Solo soy una simple oveja.
- ¿Una oveja? ¿Pero qué dices?
Seguidamente, el león adulto arrastró a su camarada a orillas del lago y dijo:
-¡Mira!
El león que creía ser una oveja miró, y por primera vez en toda su vida se vio a sí mismo tal como era. Luego volvió su mirada hacia el león  adulto y de nuevo observó su reflejo en el lago. Sus ojos se empaparon de lágrimas y soltó un poderoso rugido. Acababa de comprender quién era verdaderamente. 
                                                                                                                     Fábula

3 de abril de 2011

Tiempo para pensar. Cadenas



Un maestro y su discípulo paseaban por una zona muy pobre de la India, donde encontraron la más humilde de todas las viviendas. En una casucha de apenas seis metros cuadrados vivían ocho personas. Pese a la evidente pobreza, la familia contaba con una preciada y única posesión: una vaca, cuya escasa leche proveía a la familia de su único sustento. El maestro y su discípulo se quedaron a pasar la noche. Al día siguiente les despertó un grito desolado: la vaca había muerto. Un año más tarde, los dos hombres decidieron pasar por aquel lugar para ver qué había ocurrido con aquella familia. Buscaron en vano la humilde vivienda, pues en su lugar ahora se levantaba una hermosa casa. De su interior vieron salir al mismo hombre que un año atrás les había dado posada. Sin embargo, su aspecto era distinto. Sus ojos brillaban, iba aseado y lucía una ancha sonrisa. Rápidamente se dispusieron a averiguar qué había ocasionado tal cambio en su vida. El hombre les contó cómo tras la muerte de la vaca vieron que su supervivencia se veía amenazada. Eso les llevó a conseguir algunas semillas y a sembrarlas para alimentarse. Pasado algún tiempo, se dieron cuenta de que la improvisada granja producía más de lo que ellos necesitaban para comer, así que comenzaron a vender en el mercado. De ese modo compraron más semillas, incrementaron la plantación y pudieron arreglar la casa. El joven, quien escuchaba atónito la increíble historia, entendió finalmente la lección que su maestro quería enseñarle.

Cuento de Anthony de Mello

1 de abril de 2011

2 litros de agua emocional




Necesitamos 2 litros de agua al día para que nuestro organismo funcione adecuadamente a nivel fisiológico. Si nos olvidamos o lo pasamos por alto aparece la sensación de sed, de sequedad en la boca que nos recuerda que necesitamos beber, suministrar líquido a nuestro organismo.

Necesitamos, igualmente, 2 litros de amor al día para que nuestro organismo funcione adecuadamente. Es el agua emocional, aquella que calma la sed del alma, la que empapa el corazón de alegría, la que inunda nuestro ser de felicidad. Es aquella que no viene embotellada sino que fluye libremente de un ser a otro en forma de amor, cariño, comprensión, amistad… es preferible que no la bebamos toda de la misma fuente porque si algún día se agota ese único manantial, nuestro nivel emocional sufrirá una catarsis espasmódica.

Lo bueno es beber sorbos cortos o largos a lo largo de todo el día a través de las palabras de un ser querido, del aliento de un amigo, de las risas y sonrisas, del calor de unas palabras escritas,  de la felicitación de un jefe, de la comprensión de un compañero de trabajo pero sobretodo la mayor fuente de agua emocional debe proceder de nuestro propio interior,  aparecer de nuestra propia capacidad de motivación, de sonreírnos, de querernos a nosotros mismos y así conseguir devenir seres plurales, no dependiente, autónomos, capaces de andar seguros, con paso firme por el camino de la vida.