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21 de noviembre de 2011

Vientos del este, vientos del oeste. Revelación





Cuenta una leyenda budista que hace muchos años, en una aldea rural, vivía un niño que solía lamentarse por el estado en que se encontraba el mundo. El pequeño pasaba tardes enteras llorando por la destrucción que estaba sufriendo el planeta. También le avergonzaba no poder hacer nada por todas las injusticias que estaban cometiéndose en los países más pobres, y se sentía especialmente triste por las graves consecuencias que tenían la guerra y el hambre sobre la vida de millones de seres humanos. Durante su juventud, se convirtió en un destacado activista. Frustrado por no conseguir los cambios que deseaba al llegar a la madurez centró sus críticas y juicios en su mujer y sus hijos. Ya anciano, antes de fallecer experimentó una revelación que dejó grabada en su epitafio: “Cuando era niño quería cambiar el mundo. Cuando era joven quería cambiar el país. Cuando era adulto quería cambiar a mi familia. Y ahora que soy un anciano y que estoy a punto de morir, he comprendido que si hubiera cambiado yo, habría cambiado todo lo demás”

Leyenda budista       

8 comentarios:

PEPE CAHIERS dijo...

Supongo que cuando uno ya está viejo, puede que le queden pocas ganas de cambiar el mundo, puede que quizás solo se conforme con ver amanecer un nuevo día.

miquel zueras dijo...

Algo parecido a lo que me decía mi abuelo: "Cuanto más mayor que hago menos entiendo el mundo". Ahora que he cumplido los 50 tacos -con la crisis que conlleva- puede que también cambie algo, de momento he dejado de fumar. Besos. Borgo.

Sory Escudero dijo...

Quizás si todos mirásemos hacia nuestro interior, hiciésemos una autocrítica y reflexionáramos un poco podrían arreglarse muchas más cosas... quizás.

No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.
(San Agustín)

Un besito

Clementine dijo...

Buena enseñanza ésta, pero a mí también me pasa lo que al abuelo de Miquel. Por cierto, Borgo, y muy bien llevados, pareces más joven y genial que hayas dejado de fumar...
Besos, Layna.

natsnoC dijo...

Hmm...

Sigo paladeando esa enseñanza, terrible y cierta al mismo tiempo.

Hoy no hay crítica, solo adhesión. Uy uy espera que sale mi lado crítico.... Corto antes de que sea tarde.

El Tirador Solitario dijo...

Pienso que con el paso del tiempo uno se vuelva más sabio...o quizás más escéptico, vaya usted a saber.

A-B-C dijo...

Hermosa leyenda, a saber, quizá el mundo ideal que perseguimos no lo sea

Layna dijo...

Pepe. ¿Tú crees? Yo más bien pienso que cuando uno llega a viejo se acaba dando cuenta que no sirve de nada pasarse la vida quejándose de lo mal que va el mundo y todo en general… que a veces es mejor actuar y dejar de quejarse o lamentarse.

Miquel. ¿Los 50 tacos conllevan una crisis? Eso debe ser en los hombres lo que en las mujeres los 40!!...¿has dejado de fumar? Pues eso si que es un gran cambio y para bien. En mi crisis de los 40 ( que también la tuve no te creas) comprendí que uno debe aceptar la propia vida tal y como es sin dejar de intentar mejorar lo mejorable a la par de cambiar lo cambiable y todo eso sin provocar ningún tsunami alrededor.

Sory. ¿Quizás? ¡¡¡Seguro!!! Sin lugar a dudas. Mirar dentro de nosotros mismos es algo que nos asusta demasiado a menudo pero no por eso debemos dejar de intentarlo. Preciosa la frase de San Agustín :-) Un beso

Clementine. Pues pienso como tú, que Miquel los lleva muy bien llevados. ¿Entender el mundo? Pues tal vez es que no lo intentamos lo suficiente o tal vez mejor empezamos por entendernos a nosotros mismos. Besos

natsnoC. Pues menos mal que has “cortado” antes de que sea demasiado tarde!!!! Que por una vez que “coincides” y hay “adhesión ji ji ji. Lástima que no se decida nada importante en esta “adhesión” aunque intentar cambiar uno mismo antes de intentar cambiar el mundo ya es un buen acuerdo :- )

Tirador. ¿Escéptico? Por Dios donde está tu optimismo….aixxss que tanto días sin pasarte por los blogs te ha vuelto “neutro”…nada, nada, cada día que pasa ( mira que digo día y no año!) nos volvemos más sabios que la experiencia es un grado ( o eso me gusta creer) Un abrazo

A-B-C. El mundo ideal que perseguimos es tan ideal como nosotros creamos que sea. Ese ideal nos hace mover, avanzar…. aunque todos los sabios dicen que el único lugar donde hay que ir está dentro de nosotros mismos…a saber. Un beso