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24 de septiembre de 2010

Generación Nespresso


Pertenezco a la Generación Nespresso, esa generación con prisa y sin pausa, la del aquí y ahora como imperativo, la de la impaciencia, la que lo quiere todo al instante. Antes, preparar un café en casa era un ritual que implicaba paciencia y tiempo: desenroscar la cafetera, llenar el filtro de café molido, volverla a cerrar, esperar a que el fuego hiciera subir el café con su sonido inconfundible. Hoy podemos preparar un café igual de aromático y delicioso en cuestión de segundos colocando una cápsula en la máquina tipo Nespresso. Esa urgencia es la que domina el resto de nuestra vida. Vivimos dentro de la cultura de la impaciencia. Tal vez Internet y el móvil nos han ayudado a vivir volcados  a los resultados inmediatos, cada vez estamos más acostumbrados a ese tiempo de reacción instantáneo y cualquier cosa que se dilate demasiado nos molesta. Atrás queda esa época en la que las personas se escribían largas cartas manuscritas explicando pedazos de sus vidas y el correo se encargaba de hacerlas llegar a su destino al cabo de días o semanas. Ahora con abrir el correo electrónico recibimos noticias al instante de cualquier parte del mundo y de cualquier persona. Pero ¿vivir así nos hace más felices? ¿Dónde está el placer de la espera?. Ayer mismo un buen amigo me comentaba "...pero, ten paciencia ¿vale?..." y le hice caso aunque para él es más sencillo porque es un hombre paciente, sumamente paciente. En mi gobierna la impaciencia de forma innata la cual intento aplacar con lecturas como Elogío a la lentitud de Carl Honoré donde nos comenta su filosofía de la lentitud (filosofía slow) que podría resumirse en una sola palabra: equilibrio. Actuar con rapidez cuando tiene sentido hacerlo y lento cuando la lentitud es lo más conveniente. Tratar de vivir en lo que los músicos llaman el tempo giusto, la velocidad apropiada. Soy de la Generación Nespresso, lo reconozco,  porque la vida me engulle, el día a día se apodera de mi como si viviera dentro de un torbellino pero mi mente desea alcanzar el tempo giusto, el equilibrio, que la paciencia brotará de mi interior como una flor en primavera… todo se andará.

Las grandes leyes de la naturaleza son:
no corras, no seas impaciente y
confía en el ritmo eterno
Nikos Kazantzakis

5 comentarios:

Petrarca dijo...

Me encanta el Nespresso: con su George Clooney, sus colorcillos suaves, sus descripciones poéticas... Para mí meter una cápsula me resulta espiritualmente más satisfactorio que utilizar esas angulosas y frías cafeteras de toda la vida. En la vida, como en el café, hay que buscar aquello que nos ofrezca "un equilibrio sutil entre fuerza, fineza y plenitud" (sacado de la variedad Roma). La tecnología no tiene por qué ser menos cálida que la artesanía, del mismo modo que Nueva York puede acogerte con brazos más fuertes que Quintanilla de los Fresnos.

Layna dijo...

Bienvenido Petrarca a mi recien inagurado blog!! Es cierto lo que comentas sobre que la tecnología no tiene que ser menos cálida que la artesanía y que en medio de Nueva York puedo encontar más fineza y plenitud que en un pueblo remoto pero eso no quita que la vida a veces se muestra un tanto acelerada y que eso a mi en particular me llena de impaciencia y pierdo todo "el disfrute o el gozo de la espera" (hay un termino alemán para este concepto que ahora no recuerdo). Gracias por tu comentario en mi blog!!

JLin™ dijo...

Supongo que en el fondo habrá que encontrar el equilibrio entre la inerente impaciencia y el "ya mismo" que impera hoy día con el saber disfrutar de las cosas por que desde luego, la espera es parte fundamental del disfrute.

natsnoC dijo...

Yo me compré la Nespresso por el sabor, la verdad. Jamás conseguí con mis múltiples cafeteras el café que hace la Nespresso. Me gusta el café, y las cafeteras expresso eran una cochinada. ¡Es que además es superlimpia!.

¿Que es más rápida? Puede ser, aunque te aseguro que el café Nespresso lo degusto mucho más lentamente que el otro. Además antes ponías la cafetera al servir el postre y la sacabas sin esperar prácticamente nada.

Layna dijo...

Jlin: Coincidimos en que lo importante en esta vida es encontrar el equilibrio entre las dos partes y ser capaz de disfrutar de la espera. (En eso ando yo...)

natsnoC: Sí, es cierto el sabor de la Nespresso es mucho mejor y si además eres capaz de saborear ese café más lentamente , pues genial! objetivo conseguido. Lo que realmente importa es ser capaz de paladear un momento, sea el que sea pero paladearlo ¿no crees?